El por qué llego hasta aquí

No es una historia para ser plasmada en papel “couché” o para ser llevada a una editorial acostumbrada a convertir las historias en Bestseller. Simplemente, es la mía.

Actualmente, acostumbrados a escuchar en estéreo la palabra “Coach” para todos los aspectos de la vida de una persona, creemos que siempre estuvieron ahí. Pero lo cierto es que no. Y la vida de uno pasaba como agua de río sorteando las piedras que ibas encontrando sin haber sido advertido.

En muchos casos, se elegía una carrera universitaria de la misma manera, confiando que la próxima piedra fuese conocida o al menos, sin muchas aristas que te rompieran en miles de gotitas que se iban disgregando, conformando un perfil de persona que quizás hubiera sido diferente de haber mantenido íntegra e intacta tu estructura inicial.

Nunca lo sabremos.

Pero escapándonos de esta metáfora y trasladándonos a un terreno más real, debo empezar diciendo que, aun así, el resultado no ha sido nada malo. Por lo que, generación de los 80, no nos alarmemos ni lamentemos.

Estudié derecho jurídico porque nos tocó sufrir una tremenda crisis laboral, y por aquello de tener un abanico de oportunidades mayor, allí me matriculé, confiando que cada año fuera más ameno que el anterior. Pero eso nunca sucedió, al menos para mí.

Terminé la carrera y las circunstancias familiares me llevaron a constituir una empresa relacionada con el negocio familiar (una transitaria), y debo decir que no tuve una llegada fácil al mundo laboral. Eso sí, tuve la suerte de tenerla (17/07/97, y no soy de recordar fechas).

Lo que no podía suceder es que aquello me apartara de una pasión. La pasión por el buen gusto.

Es presuntuoso decirlo, y no me caracterizo por esta cualidad. La llamo cualidad porque creo que ser “un poco” presuntuoso en el mundo en el que vivimos, no va nada mal. Pero lo cierto es que al igual que la Real Academia de la Lengua reconoce determinadas palabras por el uso frecuente que se da a las mismas, creo que puedo apoderarme del hecho de tener buen gusto a juzgar por la cantidad de veces que a lo largo de mi vida escuché decir que lo tenía.

Siempre he mirado a las cosas bonitas con admiración y a las menos agraciadas con actitud de mejorarlas. “Yo le haría, yo le pondría, yo le cambiaría, yo le añadiría ó yo le quitaría.”

Y mi obsesión por seleccionar lo mejor de cada local, cada revista, cada tienda, me persigue y lo disfruto como un “hobbie” accesible económicamente en la mayoría de los casos, pero inalcanzable por falta de tiempo en otros muchos, porque mantengo mi trabajo y mis empresas para vivir y seguir atendiendo responsabilidades, entre ellas mi familia, a la que debo TANTO, y la que da sentido a cada movimiento que doy.

Deseo mostraros todo aquello que me llama la atención, todo aquello que yo me compraría para un evento, para cualquier acontecimiento por pequeño que sea, como dejar huella de dinosaurio en determinados momentos y como pasar con discreción en otros sin que se olviden de que fuiste la más elegante del lugar, y mostrar que cada pequeño detalle cuenta en la retina de muchos y quién sabe si en algún momento pueda ser determinante para un cambio positivo en tu vida.

Te muestro mi gusto, opino por cada imagen y te respondo a aquello que quieras saber.

Puede ser ó quizás no, el comienzo de ese camino, que seguramente siga teniendo piedras e incluso rocas con aristas pronunciadas, pero aprendí a ponerme un traje adecuado para cada una de ellas.

Con todo esto, pretendo y confío no sólo haber logrado un propósito de hace muchos años, sino también, que disfrutéis conmigo de todo aquello que he considerado para vosotros “Seylected”.

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